Looking The Aleph EN ESPACIOS SINGULALES. IDENTIDAD/ALTERIDAD CULTURAL. Bodegas can vidalet. By Kharma Estrany

Looking the Aleph en el ESPACIO SINGULAR: Bodegas Can Vidalet. El ojo observa la interacción cultural de identidades: Arte, Música, gastronomía, enología… PASEN Y VEAN USTEDES MISMOS¡¡¡

Gracias Mónica¡¡¡

OJO NEGRO 1PIEZA: “OJO NEGRO I” SERIE: “Autorretrato, LOOKING THE ALEPH”. Código [ 7 /11]
AUTORA: Kharma Estrany. 2014
TÉCNICA: FOTOGRAFÍA SOBRE PAPEL WILLIAM TURNER.
MEDIDAS: 76X51cm.

60 Únicas reproducciones de esta pieza a la venta para el sorteo de la obra original en Bodega Can Vidalet.

BODEGA CAN VIDALET
Crta. Alcudia- Pollensa, Ma-2201, Km 4,85. 07460 Pollença Mallorca
Tel: +34 971 531 719
De Lunes a viernes de 09-13 y 14 a 18h.
www.canvidalet.com
Modeladora de espacio: Mónica

NOTA: [ Para los que no leen, el vídeo, está al final del artículo] 😉

REFLEXIÓN SOBRE LA IDENTIDAD/ALTERIDAD CULTURAL.

La identidad, no es una esencia innata dada, sino un proceso social de construcción. Todas las identidades personales están enraizadas en contextos colectivos culturalmente determinados. Esto es así porque las personas no pueden ser consideradas como entidades aisladas y opuestas a un mundo social concebido como una realidad externa. Los individuos se definen por sus relaciones sociales y la sociedad se reproduce y cambia a través de acciones individuales. Las identidades personales son formadas por identidades colectivas culturalmente definidas, pero éstas no pueden existir separadamente de los individuos.

Un aspecto importante involucrado en la identidad/alteridad es el elemento material, que Según William James, en la conciencia del “SELF” incluye el cuerpo y otras posesiones capaces de entregar al sujeto elementos vitales de auto-reconocimiento: “Es claro que entre lo que un hombre llama mí y lo que simplemente llama mío la línea divisoria es difícil de trazar… En el sentido más amplio posible… el sí mismo de un hombre es la suma total de todo lo que él puede llamar suyo, no sólo su cuerpo y sus poderes psíquicos, sino sus ropas y su casa, su mujer y sus niños, sus ancestros y amigos, su reputación y trabajos, su tierra v sus caballos, su yate y su cuenta bancaria”.

Esta misma idea la acuñó George Simmel en alguno de sus estudios de micro-sociología: “Toda propiedad significa una extensión de la personalidad; mi propiedad es lo que obedece a mi voluntad, es decir, aquello en lo cual mi Sí mismo se expresa y se realiza externamente. Y esto ocurre antes y más completamente que con ninguna otra cosa, con nuestro propio cuerpo, el cual, por esta razón, constituye nuestra primera e indiscutible propiedad”. Simmel sostenía que “la unidad del objeto que creamos y su ausencia influencian la correspondiente configuración de nuestra personalidad”. El Sí mismo es tan solidario con sus posesiones concretas que hasta “la entrega de valores, sea en intercambio, o como regalo, puede agrandar el sentimiento de relación personal con esa posesión” de hecho, esta relación se extiende hasta después de la muerte, identificando al objeto con la identidad, como es el caso de las obras de arte.
A veces, para definir lo que se considera propio se exageran las diferencias con los que están fuera y en estos casos, el proceso de diferenciación, se transforma en un proceso de abierta oposición y hostilidad al otro. Si bien la diferenciación es un proceso indispensable para la construcción de identidad, la oposición hostil al otro no lo es, y constituye un peligro de todo proceso identitario.

La falta de respeto determina las relaciones y miradas con los otros. La relación privativa mente-cuerpo está alterada, tanto en el “yo como en la alteridad”. La primera forma de falta de respeto es el abuso físico o amenaza a la integridad física, que afecta la confianza en sí mismo. La segunda, es la exclusión estructural y sistemática de una persona de la posesión de ciertos derechos, lo que daña el respeto de sí mismo. Y la tercera, es la devaluación cultural de ciertos modos de vida o creencias y su consideración como inferiores o deficientes, lo que impide al sujeto atribuir valor social o estima a sus habilidades y aportes.

La verdad no cabe en una sola conciencia sino que se genera con el diálogo de varias conciencias supone una innovación respecto al carácter discursivo unidireccional, impositivo y dominador de la retórica clásica y alumbra una construcción participativa, integradora, social, en la que cabe la diversidad, la multiplicidad de voces, el escenario ‘polifónico’, en la que muchos autores ven rasgos que anticipan las futuras derivas de los estudios culturales.

VIDEO-ARTE BODEGA CAN VIDALET. 2014

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=w4rl53DMrEY&w=560&h=315]

 

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